El té no es amargo, el amargo se lo pones tú

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Si eres de los que siente que el té sabe muy fuerte y es amargo, debes leer esta entrada hasta el final porque tenemos por contarte que el té no es amargo, el amargo se lo pones tú.

¿Cómo así?

Sí. Podemos asegurarte que muy probablemente eres de los que deja la bolsita de té en el agua por mucho tiempo, o de los que se sirve un té, se va un rato y cuando vuelve el té ya está de un color oscuro y de un sabor muy fuerte.

Si te ha pasado esto, te contamos que el té realmente no es amargo, el amargo se lo pones tú al dejar la bolsita del té más de 3 minutos en el agua pues es ahí cuando el té se oxida y tu bebida toma un sabor amargo.

Por eso para poder disfrutar del verdadero sabor del té, lo ideal es que después de 2 o máximo 3 minutos de haber puesto la bolsita en el agua, la saques. No te saltes el paso #3.

Es importante que tengas en cuenta que el té verde está listo en 2 minutos y el té negro en 3 minutos. Así que cuando pruebes tu té preparándolo de esta manera entenderás porqué decimos que el sabor no es amargo.

3 minutos pueden ser mucho pero a la vez poco.

Para que no se te pase el tiempo y no se te olvide sacar la bolsita en el momento indicado, te dejamos algunos datos curiosos y algunas ideas:

En 3 minutos puedes poner tu canción preferida y cantarla de principio a fin. Las canciones en promedio duran 3 minutos por lo que apenas se acabe la canción vas a saber que debes sacar tu bolsita de té.

También en tres minutos puedes aprender cinco palabras nuevas de un idioma. Si te preparas un té cada día, te sientas con un diccionario o un traductor digital y durante los tres minutos de espera aprendes cinco palabras nuevas de un idioma, probablemente al final del mes vas a estar aprendiendo un idioma nuevo.

O quizás durante los tres minutos de espera de tu té, puedes simplemente vivir el momento.

Pon un cronómetro y aprovechar cada segundo de estos tres minutos para darte una pausa, concentrarte en tu respiración y relajarte. Esto te va a ayudar a estar más tranquilo durante el día a día del trabajo y la vida.

 

Ya sabes, no dejes tu té en el agua por más de tres minutos porque se te va a poner amargo.

Acostúmbrate a medir estos minutos y aplica algunas de estas estrategias que aquí te dejamos para evitar que se te pase más del tiempo indicado hasta el punto en que se te oxide tu bebida.

 

Y recuerda siempre que el té no es amargo; el amargo se lo pones tú.

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