Llevas toda la vida preparando mal el , y es probable que no lo sabías. No te sientas mal pues no eres el único y así parezca simple, tomar té tiene su ciencia.

Hoy te contaremos 3 errores que muy probablemente has estado cometiendo a la hora de tomar té. Lo mejor es que también te contaremos cómo puedes corregirlos para que puedas beneficiarte aún más de todo lo que esta bebida tiene para ofrecerte.
Así que sin más rodeos, a lo que vinimos.

Error #1: Dejar la bolsa de té dentro del agua más de tres minutos.

Si señores. La bolsa del té se puede dejar MÁXIMO 3 minutos en el agua, de lo contrario el té se oxida y queda con un sabor amargo. Si el sabor del té no te gusta porque supuestamente el té sabe amargo o conoces a alguien que tenga esta percepción del té, es porque seguramente están dejando más de 3 minutos la bolsa en el agua. El té nunca debe saber amargo ni tener un color oscuro. Esto solo ocurre cuando dejas la bolsa remojando como si fuera una persona feliz disfrutando dentro de un jacuzzi.

Ten en cuenta que si vas a prepararte un té verde debes tener aún más cuidado, pues el té verde es más delicado y por eso mismo debe estar expuesto a una menor temperatura y menor tiempo en el agua que el té negro.

Puedes ir ensayando hasta encontrar el tiempo de preparación para tu té ideal. Si es té verde puede ser 1 minuto (quedará más suave) o hasta 3 minutos (quedará más concentrado), pero NUNCA más de 3 minutos. Si es té negro, recuerda que es más resistente y si se te pasa unos minutos de más en el agua, no tienes de qué preocuparte.

Dejar la bolsa máximo 3 minutos aplica exclusivamente para productos que tengan té. Con las aromáticas e infusiones frutales no es necesario y la bolsa sí se puede dejar por más tiempo en el agua.

Si aún no sabes la diferencia entre el té, las aromáticas y las infusiones frutales, puedes leer esta entrada para que aclares tu confusión: La GRAN diferencia entre el té, las aromáticas y las infusiones que probablemente no sabías.

Error #2: No tener en cuenta la temperatura del agua.

Parece simple pero la temperatura del agua es importante para poder apreciar mejor las propiedades, el sabor y el aroma del té.

Cada té es diferente y necesita su temperatura óptima, así que debes observar qué tipo de té estás preparando para poder disfrutarlo mejor.

El té negro necesita una temperatura de 90-95ºC, por lo tanto una vez hiervas el agua puedes agregársela casi de inmediato.

El té verde es mucho más sensible y necesita una temperatura de 80ºC y el té blanco 70-70ºC. Para estos dos últimos basta con hervir el agua y esperar un momento a que la temperatura baje.

Si preparas el té con el agua inmediatamente después de hervir, vas a quemar las hojas tanto el sabor como el olor y las propiedades se verán perjudicados. Para no correr riesgos de quemar y oxidar tus hojas de té te damos este tip: remoja la bolsa en agua al clima antes de ponerle el agua caliente.

Es hora de tener un poco más de paciencia y esperar un par de minutos a que la temperatura del agua baje un poco.

Error #3: Botar la bolsa después de preparar el té.

Te queremos decir que si eres de los que bota la bolsa después de preparar el té, has estado desperdiciando gran parte del producto. Tiene mucho más por ofrecerte.

A continuación te dejamos una lista de cosas que puedes hacer para que no vuelvas a cometer este error y puedas aprovechar todos los beneficios que una bolsa de té usada tiene para ti:

  1. Abono: saca las hojas húmedas y utilízalas como abono para tus plantas, sus propiedades las enriquecerán.
  2. Baño revitalizante: mete las bolsas ya usadas en tu bañera con agua caliente y disfruta de un baño revitalizante. Sus propiedades además de relajarte, te brindarán beneficios para toda tu piel. Si no tienes bañera puedes hacer lo mismo pero en un recipiente grande para los pies. Si sufres de olores, también te ayudará a eliminarlos.
  3. Remedio contra mosquitos: quema las hojas de té solas en un quemador de incienso y el olor te ayudará a espantar los mosquitos.
  4. Relajante para los ojos: ponte las bolsitas después de hervidas en los ojos como si fueran dos rodajas de pepino y la sensación de descanso que te brindan.
  5. Enjuague bucal: prepara una segunda infusión con la bolsa ya usada y enjuágate la boca con el agua. Haz buches y gárgaras y aprovecha que el té verde aparte de refrescar te ayudará a mejorar el mal aliento y a prevenir la gingivitis.
  6. Limpiador de utensilios de madera: cubre tus utensilios de madera (como tablas para cortar o cucharas para revolver) con una capa de hojas húmedas de té y déjala por unos minutos. Luego lávalos con agua limpia para quitar malos olores.

¿Cometías estos errores? Cuéntanos tu experiencia en los comentarios.

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